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lunes, 23 de enero de 2012

¿Qué leemos cuando leemos?

¿Qué leemos cuando leemos? Esta pregunta me la he hecho desde que me convertí en lector y a medida que iban pasando los años la cuestión seguía deambulando en mi mente sin respuesta aparente.
Más tarde me hice un poco más adulto, no mucho, sólo un poco, lo suficiente para descubrir que la pasión que le da cause a mi vida y que por hacerme grande la había desestimado es el arte; el dibujo, la pintura, la ilustración infantil. Sí, sí, ubiqué a la ilustración infantil dentro del arte todo; varios consideran a la ilustración, sobre todo la que se destina a germinar nuevas ideas en las mentes infantiles, como un arte menor, asunto que no comparto y que será motivo de otro texto en alguna otra oportunidad.
También se suele exponer que los ilustradores somos simples decoradores de textos escritos por otros, por varios y hasta los generados por uno mismo. Crudo y triste pensamiento que se sostiene a lo largo de los tiempos y que sólo unos pocos desarrollan acciones para desmitificar semejante conceptualización. Uno de ellos es Istvan Schritter (pueden leer “La otra lectura” de Editorial Lugar), eximio ilustrador infantil del cual aprendí y que aún hoy continúa dando cátedra sobre lo que es ser un artista sin perder la humildad y atesorando el loco deseo de que grandes y pequeños entiendan que los ilustradores somos autores, al igual que los escritores o los guionistas, por nombrar algunos. Autores de un discurso diferente que suele acompañar el texto escrito en los libros sin oponerse a él. Autores de imágenes que, sin palabra alguna, reinventan, generan nuevo texto, abren mentes y miradas y dan vuelo a la creatividad de cada ser. Autores que no decoran libros con imágenes, sino que realzan el arte escrito con más arte, el dibujado, el pintado, el arte de ilustrar y pretender que el lector disfrute encontrando un nuevo texto en las imágenes, en el discurso no verbal.
Como decía, ahora de grande también me pregunto qué leemos cuando leemos y retrocediendo mentalmente a mis años de formación como docente empiezo a descubrir que en los profesorados, las capacitaciones, las conferencias y hasta en las conversaciones cotidianas entre pares, no existe nada particularmente destinado a la lectura de las imágenes creadas por los artistas, ni si quiera se habla de ellos. Cuando uno habla de comprensión lectora sólo se focaliza en el texto escrito, en las palabras escritas. La imagen se pasa de largo.
Tal vez debería preguntarme, qué pasó, por qué se perdió el ejercicio de leer las imágenes que sin duda se hacía cuando éramos pequeños y que vienen haciendo los chiquitos de nuestro tiempo. Y aquí hago un alto y no incluiré a los niños ya que ellos están dotados de la visión que perdimos los adultos, aquella que les permite descubrir nueva información en las imágenes. De hecho son hijos de las imágenes, o no?
Tratando de encontrar respuestas, animando o , si se me permite la expre
sión, “evangelizando” a un grupo de amigos para que empezaran a explorar más allá del texto escrito y haciendo uso de las nuevas tecnologías (algo bueno hay que encontrarle), por facebook invité, mediante un breve juego a que cada uno expresara lo que la imagen le transmitía. Podían agregar un texto, una frase, un diálogo o simplemente escribir sobre asuntos pictóricos, estilísticos o gráficos que les llamaran la atención. El texto original no lo hice conocer hasta luego de haber terminado el juego para que cada adulto lector pudiera realizar su propia lectura y repensara la significancia de las obras de los ilustradores.
La ilustración utilizada en este juego es de mi autoría. Ilustración que realicé para este solo propósito.
El texto cuenta sobre una bruja que, apurada y sin demasiado tiempo, no puede atender los pedidos de un niño y lo espanta a sombrerazos. Texto publicado por Aique, escrito por Gabriela Kesselman e ilustrado por Marcelo Elizalde.
A partir de aquí, cada amigo participante del juego propuesto expresó lo que “su propia lectura” de la ilustración entregada provocó en sus fibras más íntimas (tal vez solo en sus retinas) o del nuevo texto que incitó a escribir…
La imagen:
Los textos del facebook:
"pibe! estás seguro que Gretel viene a las 2 y media? mirá que se me pasa el agua para el estofado"...
"otra vez se paró este reloj? que le estará pasando?... ehhhh ni idea che!"
"toda la zona negra de la bruja, inclinada hacia el niño está representando el miedo a ser devorado"
se podría hablar de los pelos de la bruja como la cabeza de medusa, representante de la castración angustiante para el niño
me corre la bruja me corre la bruja me está por atrapar y zazzz me despierto : quién es la bruja? no sé, mi madre no es!
El anciano genio está mutando, el niño lo comprende y piensa en cómo ayudarlo.
bruja: che pibe, vos te acordás a qué hora tenía que lavarme la tintura del pelo?
pibe: mmm, ni idea Sra. Ahora, Ud. está segura que ese es el rubio ceniza mediano?
A veces, como sin querer dejamos bajo la escalera nuestros miedos más profundos sin siquiera imaginar que a ellos se debe enfrentar, inseguro, el niño que llevamos dentro.
Me encanta el viejo manipulador encubierto... o será la señora manipuladora que esconde un viejo perverso?... pobre niño con su cabeza partida... vemos lo que queremos o podemos ver pero lo que percibimos realmente nunca desaparece del todo...
Veo un niño que dice le dice a un viejo: me mostrás algo confuso, me das un mensaje ambivalente que no me gusta, me estás partiendo la cabeza...
Como se puede observar hay apreciaciones de percepción multiestable, es decir que, como cada parte de la imagen es ambigua el sistema perceptivo visual seleccionó una de las tantas variables, tal como podría llegar a suceder con “el cubo de Necker”. (si se observa la ilustración que realicé y entrecierran los ojos focalizando en las zonas negras de los personajes pueden ver cómo la bruja toma otra posible forma y el niño también)
Propusieron también apreciaciones depositadas en la composición y la forma del dibujo, cuando se menciona la escalera o la inclinación de la bruja hacia el niño, en síntesis se está haciendo alusión a la estructura usada en la ilustración para generar otra lectura distinta a la que se puede desprender del texto original. Escalera, tentáculos, manos y curvatura del personaje más grande funcionan como formas simbólicas.
Otros expresaron posibles diálogos que bien podrían formar parte de algún texto que acompañe la acción dibujada.
Todas las apreciaciones son válidas, nada se descarta ya que la ilustración es lenguaje, lenguaje no verbal y cada lector realiza “su propia lectura”.
En este punto iba a cerrar el texto con mi conclusión, pero creo oportuno dejar que cada uno haga la suya respecto de por qué no leemos las obras de cada ilustrador, por qué conocemos muy poco sobre quién ilustró tal o cual libro, por qué no se considera a la ilustración como patrimonio cultural?...

Imágenes y textos © Adrián Martins. 

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